Cuando hace unos años mis padres se decidieron a alquilar la casa rural que tenemos en Vizcable, posiblemente no se planteaban la posible expansión del negocio algún día, la longitud del nombre, o el posicionamiento SEO, que seguramente ni existía aun. Por ello, decidieron llamarle “Villa Presentación”. Bueno, por eso y porque mi abuela (que tristemente me lee desde el cielo) se llamaba Presentación.
Cuando el negocio se amplió con una casa más, que hubo que reformar enterita, se optó por llamar a la nueva “Casilla del Almez”. El motivo fue que así es como se la conoce en Vizcable, la aldea donde se ubican, de toda la vida. Y en su día la llamaron así porque tiene un almez en la puerta (lógica aplastante en el naming de mi pueblo, como veis). Sigue leyendo




vemos a nuestros seres queridos, nos reconciliamos, y dejamos de maldecir a las compañías aéreas por unos días. Al menos a
El caso es que aunque crearse esquemas mentales tiene su utilidad, no me suele gustar la gente que se apresura a etiquetar a las personas, o colocar el “sambenito”, así todo junto, a los demás. 
Cada vez que escucho esta frase, no puedo evitar sonreír recordando a Pablo Carbonell, que la adaptó a “Como fuera de casa, en ningún sitio“, mucho más acorde a su forma de ver la vida.
